Desde mañana, 17 de junio, y hasta el próximo 14 de septiembre, tenemos la oportunidad de disfrutar de una gran exposición sobre Joan Miró en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, que tiene por título ‘Miró: Tierra’.
En la primera muestra de Miró en Madrid en los últimos 15 años, podremos contemplar 70 obras de Joan Miró (1893-1983), en su mayoría prestadas por otros grandes museos de todo el mundo como el Reina Sofía de Madrid, el MOMA y el Guggenheim de Nueva York, o Centro Pompidou de París. Aunque, también hay obras procedentes de colecciones privadas, que serán expuestas al público por primera vez.
‘Miró: Tierra’ la componen pinturas, esculturas y cerámicas de este artista mallorquín, realizadas entre 1918, año de su primera exposición individual, y 1980; y repartidas en siete secciones, coincidiendo con etapas en la vida y obra de Joan Miró:
Mont-roig. Compuesta por paisajes rurales que pintó en los veranos de 1918 y 1919 en la masía que su familia tenía en esa localidad balear.
Transparencias animadas. Tras su viaje a París en 1920, y su toma de contacto con dadaístas y surrealistas, Miró da un giro radical a su estilo, alejándose de la concreción física de los paisajes y buscando una determinada transparencia en sus paisajes. Muestra de ello son las pinturas que se exponen en esta sección, realizadas entre 1924 y 1926.
Paisajes del origen. En 1924, Miró regresa de París. Profundamente influenciado por el pensamiento de Friedrich Nietzsche, se dedica, hasta 1927, a pintar cuadros en apariencia sencillos, en las que los fondos monocromos parecen improvisados, y las líneas dibujadas o las palabras caligrafiadas sobre ellos son fruto de un lento proceso de transfiguración poética.
Polimorfismos. En 1929, Miró entra en un periodo de crisis creativa que denominó ‘asesinato de la pintura’, en el que abandona esta disciplina para experimentar con otras como, por ejemplo, el collage o el dibujo sobre soportes muy texturados.
Figuras plutónicas. Tras instalarse en Barcelona en 1932, Miró entra en contacto con una nueva generación de la vanguardia catalana, en la que participan amigos suyos como Joan Prats o Josep Lluís Sert. En 1934, comienza a pintar sus ‘pinturas salvajes’ en las que juega con soportes inusuales como el cartón o el cobre, y mezcla los colores al óleo con pinturas industriales o con materiales como la arena o el alquitrán.
El retorno. Tras haber permanecido exiliado en Francia a causa de la Guerra Civil, en 1940 regresa a España y se refugia en Mont-roig. Allí, comienza a dedicarse a la escultura y la cerámica. En esta época, cuando comienza a colaborar con el ceramista Llorens Artigas.
Ciclos. A mediados de la década de 1950, Miró se traslada definitivamente en Palma de Mallorca. Allí, en su taller, disfruta de su etapa más productiva, hasta finales de los años 70.
La exposición ‘Miró: Tierra’ puede ser visitada de martes a domingo, de 10.00 a 23.00 horas, aunque durante los meses de julio y agosto permanecerá abierta hasta las 23.00 h de martes a sábado. El Museo Thyssen-Bornemisza está situado en el Paseo del Prado, 8, de Madrid.
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